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Legends & Lattes

Una orca, su cambio de vida y mi sueño de una librería acogedora

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Entre los libros encontrados a lo largo del camino de Casa Donatalina, «Legends & Lattes», de Travis Baldree (en la edición española los encontráis como «El café de las leyendas»), merece un lugar porque es el libro perfecto para un septiembre lluvioso y ligeramente melancólico, sobre todo si estáis pensando en cambiar vuestra carrera profesional o en buscar un nuevo trabajo — ya sea porque las circunstancias os han obligado a ello o porque simplemente os apetece evolucionar y habéis decidido que septiembre es el mes perfecto para estas cosas.

Eso es precisamente lo que hace Viv, la orca protagonista de este libro. Al llegar a cierta edad, se encuentra cansada de pasarse el día partiendo cabezas y sembrando muerte y destrucción, y quiere cambiar de vida, abrir una cafetería y llevar el aroma de sabores desconocidos a la ciudad de Thune. Por supuesto, no todo será fácil y todavía habrá enemigos y magia a los que enfrentarse, pero también aparecerán nuevos amigos y muchas esperanzas, lo cual, al fin y al cabo, no está nada mal. Y los dulces del ratón pastelero (mi personaje favorito) son el contrapunto acogedor perfecto entre una batalla, un enemigo y un café.

Al leer este libro, me he sentido muy identificada con Viv: no porque mi trabajo consista normalmente en partir cabezas, sino porque yo también he alimentado siempre sueños sencillos, como el de tener un pequeño negocio satisfactorio, rodeada de gente amiga, ofreciendo café y dulces. A veces estos pequeños sueños parecen más atractivos que los trabajos prestigiosos y altamente cualificados. ¿No os pasa nunca soñar con vivir otra vida? Pues bien, si alguna vez habéis tenido ese sueño, creo que os reconoceréis en Viv.

Y si, como yo, os gusta la idea de combinar el café con una pequeña librería cálida y acogedora, seguiréis encantados a Viv también en «Bookshop & Bonedust», del mismo autor, donde encontraremos más combates y más personajes estrafalarios que, personalmente, me recuerdan mucho a los habitantes del pueblo donde crecí. Hace apenas unos días estaba tomando un café con mi amiga M. cuando hablamos de estos dos libros; en poco tiempo, la conversación pasó al sueño que compartimos de abrir una librería-café que fuera un punto de encuentro para personas que viven entre varias lenguas, con una identidad casi de «casa» en la que entrar para leer, conocer gente, comer un trozo de tarta… Ya me imagino el color cálido y envolvente de las paredes y un escaparate con un letrero de letras antiguas que hable de libros en varios idiomas, de un lugar donde organizar eventos alrededor de los libros… En definitiva, una CasaDonatalina hecha de ladrillos, un feliz contrapunto a su versión virtual.

No sé si M. y yo llegaremos algún día a abrir realmente un lugar así: a veces los sueños chocan con la necesidad de tener un capital inicial, ciertas capacidades empresariales, un plan de negocio y licencias. Pero soñar es el primer paso para hacer realidad cualquier cosa. Y si una orca guerrera quiere abrir una cafetería, quizá una ingeniera políglota pueda montar una librería.

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