Cuaderno #7
Un lugar para no desaparecer
24 de septiembre de 2026
Una reflexión que me surgió al leer Four Thousand Weeks, de Oliver Burkeman: no deberíamos preguntarnos “¿qué da más dinero?”, sino “¿qué merece la pena poner en mi vida?”. Aquí no hablo de este libro, pero sin duda es una lectura interesante que recomiendo.
Cada vez se lee menos: según las últimas estadísticas, 4 de cada 10 italianos no leen (Repubblica).
En toda Europa, las puntuaciones medias en lectura han disminuido (y bastante) en los últimos años (LinkedIn).
En un momento histórico en el que cada vez se lee menos, yo he decidido:
En un momento histórico en el que cada vez se lee menos, yo he decidido:
– abrir una página web sobre libros
– escribir sobre libros
– comprar libros
– crear una biblioteca de libros en línea
– entrar en los programas de afiliación de librerías
Es decir, no solo hablo de libros… sino que incluso intento conseguir que Casa Donatalina pueda mantenerse también gracias a los libros… ¡Qué tonta! :D
Si cada vez se lee menos, ¿por qué seguir invirtiendo tiempo y dinero en los libros? ¿No sería mejor subirse al carro de lo que está triunfando? ¿Aprovechar la ola de alguna tendencia que funcione?
Quizá. Pero quizá la pregunta no sea solo hasta qué punto está de moda leer, o cuánto se puede ganar con los libros. Quizá la pregunta sea también qué queremos seguir haciendo existir.
Y esto conecta muy bien también con Dreams, communists and other disasters: está ese hilo de “soñar con una vida diferente”, pero aplicado esta vez a nuestra relación con los libros y a la elección de construir algo incluso cuando el contexto no parece favorecerlo.
Porque aquí hay algo que va más allá de la conveniencia. Está la memoria: conservar libros, textos, ideas, huellas de personas que, de otro modo, corren el riesgo de desaparecer. Está el deseo: seguir haciendo algo que nos importa aunque no sea lo que “conviene” hacer. Y está la resistencia a la idea de que todo tenga que justificarse económicamente: sobre todo en un momento en el que el trabajo, la productividad y los ingresos se están convirtiendo en criterios cada vez más dominantes.
Está el deseo de hacer existir algo que consideramos valioso, aunque no sea especialmente rentable, no esté de moda o no sea fácil de convertir en una ventaja profesional. El deseo de conservar, contar, compartir.
Incluso cuando no da para comer.
(Quizá sobre todo cuando no da para comer.)
A veces construimos algo simplemente porque no queremos que desaparezca.
Casa Donatalina también es eso: un pequeño lugar para las cosas que no queremos que desaparezcan.
Las historias siguen viviendo cuando se comparten.
Si esta reflexión te ha parecido interesante y quieres comentarla, ¡escríbeme! info@casadonatalina.it